martes, 15 de abril de 2008

Pheleus Fogg


Pheleus Fogg abrió los ojos y ante él ocurrió el prodigio. Justo cuando acababa por llegar a los confines de la tierra, el sol asomó una ceja por entre las cortinas de lluvia y un tímido rayo de luz alumbró la esperanza. La densa oscuridad de la que había manado el diluvio durante años pareció ladearse por un instante.
Luego lentamente apartó el paraguas de su cabeza y se atrevió a mirar a la luz cara a cara. A sus espaldas un eco lejano de truenos resonó con furia, pero Pheleus sabía que aquella coral informe ya era una disonancia en el tiempo y que el futuro acababa de comenzar de nuevo sobre el mundo.
-Un apropiado momento para una buena taza de té -se dijo.
-¿Con una nubecita de leche, Pheleus? -sugirió una voz desde lo alto.
Pheleus dudó por un instante, pero luego pensó que no era cosa de desperdiciar tal ofrecimiento.
-Gracias, comandante. Me encantaría; la ocasión se lo merece- contestó por fin.
Y en aquella tarde, sentados frente a una humildísima mesa en donde reposaban unos bollitos calientes y dos tazas de té -una con leche y la otra sin-, con los cielos abriendo más y más parcelas de azul, Pheleus y el mismísimo Dios firmaron la paz.

(By courtesy of Shlevs, Prince of Rain)

4 comentarios:

Gollus dijo...

No se si te había dado las gracias por tenerme entre tus links, por si acaso, aquí están.

Saludos desde "Recogedor" ;)
Gollus.

frid dijo...

De verdad que me ha gustado este blog... te visitaré desde la pecera. Y creo que Dios siempre está deseando firmar la paz con gente como tú.

frid

Eria.. dijo...

Un texto muy agradable y...¿me dejas ser cruel? Hay un libro de Mario Benedetti titulado "La tregua" del que siempre me acuerdo cuando se habla de reconcicilaciones divinas... es bárbaro, me impactó cuando lo leí.Y ya puestos y en otro escalafón una cancion de Ismael Serrano, "la extraña pareja" es algo que también me recuerda a esas situaciones, no se muy bien porqué. Gracias por el texto.

Hécate dijo...

Eria, gracias por tu comentario. El pequeño cuento (al estilo de las Short Stories de Fredic Brown) surgió un día en que oí a alguien dcir que en estos tiempos revueltos que corren, Dios y Adán ya no caminan al atardecer por el Paraíso.