domingo, 29 de marzo de 2020

Volveremos a encontrarnos


Aprovechando estos jornadas de confinamiento, de separación forzosa pero forzada por los acontecimientos que cubren de miedo y ansiedad a todo el planeta, días en los que nos «vemos» por el móvil y nos hablamos virtualmente a través de una pantalla sin saber cúando vamos a darnos ese abrazo, o ese beso, o el estrechón de manos con el que renovar nuestra amistad, estaba yo pensando esta tarde en una canción que se hizo enormemente famosa durante los aciagos días de la Segunda Guerra Mundial y que creo importa y de alguna manera nos concierne y afecta a todos de alguna forma.

Años 40 del pasado siglo XX. Los jóvenes marinos norteamericanos partían a la guerra en el Pacífico contra el imperio nipón y en los puertos de la costa oeste - californianos mayormente- como es natural, se desataban escenas de incontenible emoción entre los que se iban y los que se quedaban despidiéndolos, padres, hermanos, novias, esposas, hijos....
Nadie sabía a ciencia cierta cuándo volverían los valientes marinos a pisar la tierra de su país, si es que volvían, porque muchos de ellos, cientos de miles, no regresaron jamás a estrechar en sus brazos a aquellos seres queridos que se quedaron en tierra esperándolos.
La canción es We’ll meet again (nos volveremos a encontrar) de la cual se hicieron muchas y buenas versiones; pero la que esta noche te ofrezco para que la disfrutes es la que cantaba Vera Lynn con su habitual brillantez y su formidable voz. Y dice así:

We'll meet again
Don't know where
Don't know when
But I know we'll meet again some sunny day
Keep smiling through
Just like you always do
'Till the blue skies drive the dark clouds far away

(Nos volveremos a encontrar
no sé dónde
no sé cuándo
pero sé que nos volveremos a encontrar algún día de sol
Mantén tu sonrisa
tal como siempre haces
hasta que los cielos azules ahuyenten los negros nubarrones)

lunes, 2 de marzo de 2020

DON'T WAKE HER UP


No despertadla, 
porque los sueños que ella sueña, 
no pueden ser perturbados
por aquellos
que creyendo que sueñan,
en realidad duermen
el sueño de una pesadilla.

miércoles, 8 de enero de 2020

Señor, dame paciencia...


Edinburgh (Diagon Lane)


Victoria street, Edimburgo. Bajas esa calle, y justo al final te encuentras con una coqueta plaza con su mercadillo y sus restaurantes donde puedes comer al aire libre. Luego subes a los pubs que ves a la derecha y te tomas un cafè o un Scottish malt. Por cierto, Victoria street parece un calco del famoso Callejón Diagon de la saga de Harry Potter...O es al revés? Después de todo, la autora de dicha saga es de allí.
Ah, qué bien se estaba ahí...Qué verano el del 2017...

Cieza se queda sin ventanilla de billetes


Es algo con lo que hay que lidiar en estos tiempos y en los que se avecinan, presumo. El señor o señora de la ventanilla que despacha billetes o el que atiende al cliente en bancos u oficinas, todo ese sector de trabajadores tiene sus días contados ante el avance imparable de la robotización y de los servicios on line por internet.
Gustará más/gustará menos, pero, o tempora o mores, o te adaptas o ahí te quedas con un mundo que poco a poco se desvanece, quedando su recuerdo en la memoria color sepia de los que vivimos aquellos tête á tête delante y detrás de la ventanilla del despachador de billetes, o de lo que bien hubiere necesidad cuando requeríamos su servicio.

Recios tiempos


Tal que el mundo, la vida atraviesa parajes tenebrosos en estos tiempos recios, en donde la verdad aparenta no serlo, y lo que antes sonaba a falso hoy se toma como ley y predicamento de arribistas de variado pelaje y condición.

La Luna, tú y yo


La noche de tus ojos me acompaña,
claros ojos de noche, mirada oscura.
Silencioso camino de ida, quizá de vuelta
bajo el fanal de luz engañoso de tu luna.