martes, 16 de mayo de 2017

Las obscenidades compartidas



Así pues, alèjate de los que se duelen del cuerpo
y pasean su alma en carne viva,
aléjate de los enfermos, de los padres ancianos 
que ven los trenes de la vida en negro 
mientras esperan en el anden de las despedidas, 
aléjate de los que mendigan una palabra amable, 
una mirada que les de el existir, un abrazo, quizá. 
 
Aléjate del desesperado que nació ya estrellado 
pero cuya noche no conoce el dia,
aléjate del feo y de la fea, 
del gordo y de la gorda, 
del tímido, del pobre...
Dicen que es contagioso.
 
Aléjate del que lo intentó todo, 
de aquel que un dia se le torció el sendero
y camina a todas horas al borde del precipicio, 
aléjate del triste que a solas y en silencio
bebe el amor en copas de melancolía. 
 
Aléjate de todos ellos. 
Vivirás con medio corazón, pero serás feliz, 
medio feliz, medio hombre, media mujer, 
en tu medio mundo de media vida 
con tu dios (y tu demonio) de mentirijicas, 
pero ¿què importa? 
 De alguna forma hay que medio vivir, ¿no?

sábado, 25 de marzo de 2017

Almanauta

Almanauta...umm....Me gusta la palabra. Eres tú tambièn un almanauta? Ya sabes, zarpar desde la superficie del tedio y la locura y sumergirte en tu adentro, más y más y más, hasta que toques fondo. Alli te espera el Gran Tesoro que andas buscando, la Estrella que Teseo encontrò en lo más profundo del Laberinto perseguido por el Minotauro, el dolor, la guia del sabio, pero tambien la del suicida. Ten cuidado.
No es un trayecto fácil, pero la recompensa es la Eternidad. Decia Oscar Wilde que la mision más noble del ser humano es la de crearse un alma, un hogar en donde guarecerse de la tempestad. Almanauta, me gusta....Zarpamos?

miércoles, 8 de marzo de 2017

Coacción




No, no me gusta. No me gusta que porque a una tiparraka (sic, coño, que es vasca) se le haya ido la luz, la olla y la lengua, se me impida ejercer mi sagrado derecho a la libre elección. No, no me gusta. Ya pasó con Fernando Trueba y su bocachancla cuando se malmetió con mi país denigrándolo, y ahora ha vuelto a pasar. 
Estamos muy sensibles ultimamente, nos estamos convirtiendo en individuos demasiado tribales conforme vamos abriendo la lata del siglo XXI. La inseguridad nos acogota ante la pérdida de esos valores de antaño que tanto nos predicaron nuestros mayores y guardamos con un celo excesivo los nombres más sagrados que como colectividad heredamos de un tiempo ya pretérito y casi acabado, la patria, los valores raciales, los himnos y banderas y toda esa parafernalia tras la que tantas y tantas veces se ha escondido el personal más despreciable de nuestra ya larga historia. Pero también el santo y seña de la casa común de tantos héroes anónimos que hacen de sus días batallas interminables, aquí y ahora, sobre este suelo, bajo este mismo cielo,  a sabiendas de que la Gran Guerra de la vida no la van a ganar jamás.
Me ha dolido el discurso zafio y burdo de la "tía esa" y de sus acólitos, lo reconozco; quizá porque amo a este país casi tanto o más de lo que lo odio, sí, a partes iguales... 
     Y miren lo que les digo: acabo de leer el libro en que se basa la peli y puesto que me ha gustado bastante, tengo la sana curiosidad de ver y apreciar hasta qué punto el guión cinematográfico se ha ajustado a la obra de Dolores Redondo, autora que ostenta el Premio Planeta 2016, ahí es ná, que decimos por Murcia.
No, no me gusta que me digan lo que tengo que ver y a dónde tengo que no ir, porque a una de sus actrices (secundaria en el reparto del film) se le ha haya cruzado algún cable (o no) consiguiendo ser en las olimpiadas de la idiotez, la más tonta y procaz. 
No, no me gusta que haya gentes que me recomienden “hacerle la cobra” a todo un equipo de personas armadas con la ilusión de ilusionarme con su historia a través de sus imágenes proyectadas en una pantalla de cine; quizá es que anda uno bastante escaso de ilusiones...
¿Insulta e indigna quien quiere o quien puede? ¿Me siento yo insultado cuando esa lenguaraz habla de que el español o española es poco menos que un cateto inculto, una especie de sub hombre incapaz de bajar del árbol y caminar con dos patas, o sea, piernas...? He visto el vídeo de la tele vasca -tele pública para más inri- lo he escuchado con atención y al terminar me he dirigido al espejo más próximo y me he mirado bien; después de un buen rato de ver mi imagen, no he apreciado que haya disminuido ni aumentado mi altura, ni que mis ojos hayan cambiado de color, ni que las muchas canas que aureolan mi cabeza hayan ennegrecido, ni que las arrugas que dibujan en mi rostro la geografía de mi vida hayan desaparecido, ni que mis dientes algo oscuros por nicotina y alquitranes hayan blanqueado siquiera una pizca, ni que mis problemas y ocupaciones y miedos y ansiedades diarias se hayan desvanecido. 
Nada de eso ha ocurrido. Ahí estaba yo, el mismo de siempre, tan torpe e inteligente a partes iguales, tal como me reconozco desde hace...muchos años.
¿Dónde está el insulto entonces? Yo por si acaso lo he dejado en el retrete, he tirado de la cadena y me he vuelto a sentar a leer. 
Sé lo que soy. Nací en España y me siento español, hice la mili lejos, en tierras lejanas, y besé y juré su bandera. Pero por encima de todo soy o quiero ser un ser humano, un buen liberal que aprecia el don que me dio la vida, el don más preciado, mi libertad. Y no va a venir a estas alturas del calendario de mi vida una "tipeja" a robarme el derecho que tengo de hacer con mi vida lo que me apetezca, siempre sin dañar la libertad de hacer lo mismo del vecino más próximo o lejano, por supuesto
Me acabaré el libro e iré al cine, y a lo mejor hasta busco por Internet y me entero de cuándo es su cumple y le regalo otro libro, uno de Historia, de la Historia de mi pueblo y del suyo, de la que hicimos juntos, para lo bueno y para lo menos bueno. Porque este cateto y sub homo ibericus (la tonta del bote dixit) que esto escribe y muy cargado de indignación, sabe leer y por eso sabe algo de Historia; y por eso mismo, añado, sabe que a las tontas y tontos del culo hay que vacunarlos con cultura y con educación; la cultura y educación que yo tengo y que ella no.

lunes, 13 de febrero de 2017

A really warm voice

 Absolutamente deliciosa la versión de este tema ya tan famoso, y más deliciosa aún si cabe la voz de Eva

https://youtu.be/ZRwgWdB3iuw

Día Mundial de la Radio

Un grupo de amigos alrededor de un micro, haciendo radio como mejor sabíamos. Magnífico momento.

sábado, 2 de julio de 2016

Time after time


Estuve a los pies del inicio de todo, allá donde nacimos como polvo de vida, y luego fuimos aire, fuego y más tarde agua, y contemplé tus pasos futuros en las orillas del no tiempo, y no había nadie arriba ni nadie abajo. 
Empezamos a ver, a oir, a tocarnos antes de que tuviéramos ojos, oídos, manos, abrazos...Caí en un profundo sueño que duró eones y cuando desperté, una lluvia de estrellas hizo germinar la memoria, y me acordé de ti, de mí, e iniciamos de nuevo el camino de vuelta a casa una vez más...Han sido tantas....

jueves, 17 de marzo de 2016

Todos somos invisibles




El deseo de ser invisible, como el de volar o el de viajar en el tiempo, es algo inherente a todo ser humano y como tales, hemos cargado con él de generación en generación. Cuando deseamos el poder de la invisiblidad, lo primero en que hemos pensado es en su rostro más agradable con el ánimo de aprovecharnos de esa cualidad para robar (un banco, un beso, la intimidad ajena...), escapar de un peligro, o ayudar a alguien por algún motivo.

El cine y la literatura han ido más allá cuando se han apoyado en este primitivo deseo. Acabo de releer un cuento fantástico de Robert Silverberg (Para ver al hombre invisible) en donde los criminales no son castigados en términos concretos, como podría serlo la cárcel, sino que son exiliados de la sociedad de una forma inconcebible: la gente sencillamente se rehúsa a verlos, lo cual sume al delincuente en una perpetua soledad.

Ser invisible es también la posibilidad de acceder a la impunidad absoluta. Pero esa impunidad tiene un tenebroso reverso. No en vano Gollum se degrada más y más a medida que utiliza el Anillo Único; lo mismo que Frodo y todos aquellos que lentamente se hacen adictos a la invisibilidad; es decir, a la expresión sin culpa, remordimiento o castigo de su lado oscuro.

Hay otra invisiblidad que nadie o muy pocos desean; aquella que la edad impone con el correr de los años. Conforme vamos alcanzando altura en el calendario particular de cada uno/a, en este mundo donde el escaparate está montado desde la mañana hasta la noche, lo que no es "joven/way/moderno/in" no es que no interesa, es que literalmente "no se ve".
Suponiendo que la ancianidad, que la enfermedad, la muerte misma, son aspectos "feos" de esta decadente humanidad, pasamos por su lado sin que nuestra atención descanse lo más mínimo sobre esos estados de la vida. De tal manera ocurre esto, que ya hay encuestas, trabajos, estudios, que denuncian con los datos en la mano que la gente enferma y muere acuciados por su indeseable invisibilidad y su más inmediata consecuencia, la soledad. Morimos solos, como el Cristo que en estos días vamos a pasear por nuestras calles...
Pero ¿qué es lo visible y lo invisible? Lo visible, acotando su significado y para no cansarte demasiado, lector de mis entretelas, se resume en toda aquella superficie que refleja la luz... Pero el resultado de lo que refleja la oscuridad, el brillo de las sombras, es mucho más incierto.

Porque los demás pueden ver sólo una parte de nosotros mismos; la mejor parte, cuando somos lo suficientemente cuidadosos, pero nunca los recónditos laberintos del ser. En cierta forma, somos mucho más invisibles, todos/as, de lo que pensamos.