martes, 27 de julio de 2021

Por ti, sin ti

 

Shhhh...Calla, deja por un momento de centrarte en tu vida, esa que te habla desde que te levantas por la mañana hasta que cierras los postigos del alma por la noche...Shh...Mejor cállate. Escucha....

Ahí tienes a tus pulmones intercambiando el aire que sale por el que entra. Entra y sale, entra y sale, sin que tú tengas que ver nada en ello.

Siente a tu corazón, ahí está, desde que te engendraron tus padres no ha parado de bombear sangre, bip, bip, bip....

Entra en tu estómago, la oficina de la salud y del bienestar que dijo Cervantes, allí donde la comida y la bebida que ingieres se convierten en energía para que vivas y te muevas..

Observa ahora a tus piernas, tus brazos, tus manos, ahí los tienes, prestos a coger, soltar, abrazar, sostenerte en pie, andar, correr, acudir....

Céntrate en tus ojos, en tus oídos, ellos escriben cartas a tu cerebro sin descanso para que desde allí puedas crear todo lo que te rodea y darle forma y sonido...

Tu cerebro... Desde ese lugar todo, absolutamente todo nace... el canto, la mirada enamorada, la piedra sagrada de las catedrales, tu hogar, el rumor de las olas, de las hojas, de la hierba, del viento, el perfume y su opuesto...

Contempla tu piel, la muralla que mantiene apartado al enemigo, pero también la puerta a la caricia, al abrazo, al beso; el tacto del gusto que saborea la birra fresca o el agua, la paella que tanto te gusta, cualquier manjar o bebida...

Siéntete entero/a, hermoso/a...Shhh, no hables, no juzgues. Eres un milagro, y ya va siendo hora de que lo sepas, de que seas consciente de ti, de que no puedes seguir ni un día más interfiriendo en tu «modo normal» de ser feliz.

Vuelve a tus pulmones, a tu corazón, a tu estómago, a tu piel...Ahí están, donde siempre, haciéndolo lo mejor que saben y pueden, todo por ti, porque te lo mereces....

Shhh, calla, no pienses...Siente, sólo siente.....Eso es. Apenas controlas nada. Lo hacen todo por ti, sin ti, por ti, sin ti, por ti.....

 

domingo, 13 de junio de 2021

Vanidad en la palabra

 

                                                  𝗬 𝘀𝗶 𝗱𝗲 𝗱𝗶𝘀𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼 𝘆 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮 𝘃𝗮𝗻𝗮
                                                  𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮𝗺𝗼𝘀,
                                                  𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗮𝗿 𝘆 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗿 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮𝗿 𝗮 𝘁𝘂 𝗶𝗺𝗮𝗴𝗲𝗻,
                                                  𝘆 𝗮 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗲𝗷𝗮𝗻𝘇𝗮
                                                 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗱𝗲 𝘁𝗶 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮
                                                 𝘁𝗲 𝗼𝗹𝘃𝗶𝗱𝗲
                                                 𝘆 𝘃𝗮𝗰í𝗲 𝗲𝗹 𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝘁𝘂 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮, 𝘆 𝘀𝗼𝗹𝗼
                                                 𝘀𝗲 𝘁𝗲 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗲
                                                 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗮 𝗱𝗶𝘀𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶ó𝗻 𝗮 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗹𝗼 𝘁𝗼𝗱𝗼
                                                 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝘂𝘃𝗶𝘀𝘁𝗲
                                                 𝘆 𝗹𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗰𝗲𝗽𝘁𝗶𝗯𝗹𝗲 𝘆 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶ó𝗻
                                                𝗱𝗲 𝘁𝘂 𝘀𝗲𝗺𝗯𝗹𝗮𝗻𝘇𝗮.

domingo, 18 de abril de 2021

B.B.

Confieso que me ha cogido por sorpresa el saber que era tan mayor. Sus 86 años deslucen (¡Ay, el tiempo, cómo destiñe los recuerdos...) la imagen vigorosa y sensual de uno de mis mayores mitos eróticos. Y es que madame Bardot, la Brigitte, la francesita de labios carnosos que mi imaginación los hacía cumplidores al tiempo que modélicos, viva todavía, completará este año (Año II de la Pospandemia) allá por septiembre su 87ª vuelta alrededor del sol.

Aquella BB sensual donde las haya y tan apetecible, al igual que The Beatles, o The Rolling Stones, o Bob Dylan y tantos otros maestros del arte y de la imaginación, fue uno de aquellos "objetos pop de culto" que la dictadura franquista nos robó a los jóvenes y no tan jóvenes de aquella maravillosa década de los 60 de la que tuvimos noticias completas tarde, demasiado tarde para alistarse uno en sus filas y defender o saborear los ideales y las imágenes de todos aquellos mis héroes de leyenda juvenil, que en aquellos dos históricos lustros pasearon su existencia por el calendario en sombras de aquella España cuartelaria de misas y rancho pobre.

Aquella francesita prototipo de la Lolita de Nabukov, la de la voz insinuante de la primera versión de
"je t'aime, moi non plus", la musa francesa que exportó su imagen y semejanzas a todo el mundo hasta hacer exclamar a De Gaulle que junto con la Renault, era el objeto mejor exportable de la douce France, llegó tarde a mi vida, como tantas cosas para los de mi generación de confesionario y viernes de pasión y penitencia.

Pero como más vale tarde que nunca, el icono sexual de los 60 (tarde, muy tarde, ya digo) se me presentó una noche en la pantalla del
cine Galindo susurrándome deseos inconfesables mientras su esposísimo, un tal Roger Vadim, me comunicaba por el otro oído el mensaje principal de aquella velada de cine y pipas: «Y Dios creó a la mujer», película que el clero hispánico miraba con lupa y tijera en mano haciéndole cortes y más cortes, tantos que a los púberes de aquellos tiempos nos dolían como si nos los estuvieran haciendo sobre nuestra propia piel. Fue entonces cuando comprendí el Génesis nunca escrito de mis sueños y ya todo no fue igual, a pesar de que Moisés se empeñó durante años en recitarme una y mil veces el Decálogo judío desde la cumbre de su Sinaí.

Su recorrido posterior por los salones de la política me resbalan por los canalillos del olvido...Que si defendió a los animales pero atacó a los inmigrantes, que si esto y lo de más allá...El hecho es que la irrepetible B.B. vive recluida desde hace más de 30 años en su mansión, La Madrague, cerca de Saint Tropez en el sur de Francia, una casa-refugio, donde vive acompañada por más de 1.000 animales abandonados que ella se encarga de recoger y alimentar. “Un día decidi que los animales me necesitaban más que la industria del cine y nunca me arrepentí de retirarme por ellos”. Desde ese día, sus apariciones en prensa son limitadas: “El mundo de hoy en día no me gusta; si fuera diferente quizás viviría menos retirada”, recalcaba la diva.


BB, la única "gabacha" a la que concedería mesa, techo y cama (bueno, lo de cama es mucho decir) se me quedó hospedada en los circuitos más nobles de mi memoria como lo que fue y representó en la vida de tantos hombres de mi quinta, de cualquier longitud y latitud de este planeta, como la compañera a la que alguna vez quisimos tener y poseer, aunque sólo fuese por alardear de hembra o por aprender su lengua, que era tan dulce entonces como la geografia de piel y besos de su cuerpo.
Dios me perdone y nos tenga a los dos en su bendita Gloria cuando haya menester.

 

 


 

martes, 6 de abril de 2021

¡Decídete!


 


Tengo 5 euros para irme bien en taxi o en bus.
Si me voy en taxi no hay problema pero si me voy en bus tengo dos posibilidades: 
Que conozca a una mujer o que no lo conozca.
Si no la conozco no hay problema, pero si la conozco tengo dos posibilidades: 
Que me enamore o que no me enamore.
Si no me enamoro no hay problema, pero si me enamoro tengo dos posibilidades: 
Que me case o que no me case.
Si no me caso no hay problema, pero si me caso tengo dos posibilidades: 
Que tenga hijos o que no tenga. 
Si no tengo no hay problema, pero si tengo hay dos posibilidades: 
Que sea hombre o mujer.
Si es mujer no hay problema, pero si es hombre tengo dos posibilidades: 
Que vaya a la guerra o que no vaya. 
Si no va no hay problema, pero si va, tengo dos posibilidades: 
Que muera o que no muera.
Si no muere no hay problema, pero si muere tengo dos posibilidades: 
Que se vaya al cielo o al infierno. 
Si se va al cielo no hay problema, pero si se va al infierno.....
Bah...¡mejor me voy en taxi!

lunes, 22 de marzo de 2021

A papá

 

En esta foto, posiblemente de los años 50 del pasado siglo, figuran tres «josés» que de una manera u otra marcaron mis años de infancia y adolescencia. Destaco de entre ellos al tercero por la izquierda, mi padre, José Antonio Almela Pujante, persona cuya bondad dejó honda huella en mí, en su esposa, mi madre, en mis hermanos y en todas las personas que lo llegaron a conocer durante los 79 años en los que paseó su buen hacer, su profesionalidad y su bonhomía por el trozo de historia que le tocó vivir en este planeta; historia densa, llena de acontecimientos, unos felices, otros no tanto, penas, goces, trebajos, sucesos muchos de ellos que me transmitía en tantas y tantas noches en las que, a pie de la radio inseparable que nos informaba y distraía al acabar la jornada, supe en conversaciones inacabables de sus inquietudes, sus «aventuras» en el Madrid convulso que vivió durante su servicio militar, en resumen de su pasar por la vida apagada y gris en la que España quedó sumida tras la guerra entre hermanos casi recién terminada. Todo ello formó y conformó mi conciencia, mi carácter, mi forma de ver y enfrentarme con el día a día.

Que hoy sea «su santo» y que como padre que fue el calendario me lo recuerde, me ha traído su ser a mi memoria, memoria y recuerdos de los 32 años con los que conviví con él y que permanecen aún frescos en lo más profundo de mí.

 Hay personas, dicen, que sólo mueren verdaderamente cuando tus recuerdos de ellas desaparecen, bien por el trágico sumidero del olvido o porque pasando uno de esta vida a «la otra vida posible» tras el portal de la muerte, la ceniza y el polvo del que brotó la existencia vuelven al terruño del que cobraron vida y movimiento; lejos yo todavía de lo uno y de lo otro aunque asumiendo que ya pocas cimas del calendario me quedan por escalar, hoy fijo mis recuerdos en él, agradecido por tanto como me dio.

 Papá, algún atardecer, junto a la radio otra vez, reanudaremos las conversaciones inacabadas que se quedaron sobre la mesa mientras la mamá, testigo fiel y ocupado, finalizaba alguna de las eternas tareas de aquellas «amas de casa» de antaño, ....que si coser, que si remendar, planchar... conque las madres apagaban los días al tiempo que, sin solución de continuidad, encendían el próximo amanecer aún sin alumbrar.

Que aún tenemos muchas cosas que contarnos, compañero, papá, muchas cosas, compañero....

 

domingo, 21 de febrero de 2021

A hombros de gigantes

En aquel ya lejano año de 1968, la juventud se levantó en gritos y protestas pidiendo un mundo mejor. Las violentas manifestaciones de Paris en mayo de ese año fueron quizá las más famosas, pero ocurrieron en muchas otras ciudades del occidente libre (en España mucho menos por aquello de que aquí mandaba un general, pero también) cuando trabajadores y estudiantes protagonizaron violentas algaradas callejeras que pusieron en jaque al Sistema.

Unos pocos años más tarde, las calles españolas también hirvieron de manifestantes cuando el dictador Franco estaba ya en las últimas y se pedía con urgencia pasar página a la Historia y entrar en la «normalidad democrática» de la que ya disfrutaban hasta los portugueses.

Hubo «héroes» entonces y los movimientos reivindicativos tenían valiosos referentes del mundo del arte. Afuera de nuestro país sonaban los Beates, Rolling, CSN&Y, Pink Floyd, Dylan y un largo etc, y por el suelo patrio la juventud mayormente, aunque gran parte de la sociedad participó de alguna manera en la ocupación de calles y plazas, se alimentaba con los trovos y melodías de gentes como Serrat, Luis Pastor, Labordeta, Paco Ibáñez, Llach, Raimon y otro largo etc..

Nuestras peticiones se sustentaban sobre los «hombros de estos gigantes»; eran personajes que aunaban la protesta con la música y la poesía más inspirada, reivindicativa y creativa; sus canciones convertidas en himnos resonaban por todas partes y con ellos y con nuestro juvenil ímpetu, empujamos al viejo régimen a desistir en su vergonzosa prolongación en aquella agonía dramática.

Había un ideal por el que luchar, traer de vuelta la democracia al país, y con ella las libertades cívicas que tanto echábamos de menos y por tanto tiempo. La «revolución» se instauró en las calles, en las tertulias, en los medios, en los institutos, en los centros de trabajo, en las universidades, y hubo actos violentos, sí, porque el lazo de la inercia a «dejad hacer/dejad pasar» era muy fuerte todavía en algunos estamentos de la sociedad española de aquellos primeros años de la década de los 70 del siglo pasado. Y hubo represión, dura, sin contemplaciones, y muchos visitaron las cárceles por sus ideas y por expresarlas. Pero había más que ganar que perder y sabíamos además que detrás teníamos a los mejores, músicos, poetas, intelectuales,escritores, directores de cine, periodistas...políticos en el exilio desde el que nos aseguraban que aquella lucha tendría irremediablemente un final, un final esperanzador, y que ganaríamos.

Lo repito, caminábamos hacia la incierta gloria sobre HOMBROS DE GIGANTES.

Ahora si echamos una mirada al presente gris de estos días, tan horro de buenas espectativas y con la duda y la angustia instaladas en nuestro quehacer diario, con una parte muy importante de la sociedad productiva en sus horas más bajas asediada por la pandemia del Covid-19, la juventud o parte de ella también se ha echado a la calle; y sí, hay violencia, y algaradas que incendian la noche de algunas de nuestras ciudades más emblemáticas, Madrid, Barcelona, Valencia...

Hay indignación y hartazgo, desilusión, algo de desesperanza y mucho cabreo. Promesas incumplidas, engaños...Todos o casi todos nos sentimos huérfanos, porque vemos cómo nuestros líderes políticos y religiosos son incapaces de mejorar su pésima gestión de este crisis que parece vino para quedarse largo tiempo, demasiado.

Sin embargo, la realidad que envuelve ambos aconteceres, la de los movimientos estudiantiles y obreros del mayo de 1968 y esta que nos ocupa y preocupa, es muy distinta, porque hoy en día escasean los referentes en los que podamos mirarnos y vernos como héroes de un porvenir que pedimos mejor, más justo.

Y es que, entre otras cosas, ya no hay líderes intelectuales que nos guíen con su sabiduría, ni «cantantes protesta» cuyos himnos iluminen las mentes y los corazones de los que salen a las calles a prenderle fuego a los contenedores y a pelearse con una papelera, mientras arrancan adoquines del pavimento para arrojárselos a los guardias, guardias que ya no «visten de gris» y que son producto de una sociedad democrática ampliamente respaldada por todo el mundo occidental.

Ahora, los referentes causa de este trajín son personas cuya poesía y música es la brutalidad hecha palabra, es el silabeo soez, la estética hecha lodo maloliente con el que enmierdar esta «noche oscura del alma» por la que transitamos.

Tampoco tenemos referentes en nuestros líderes políticos y religiosos...Muchos de estos últimos han demostrado fehacientemente su absoluta falta de fe, de esperanza y hasta de caridad subvirtiendo con su egoísmo los principios en los que está o debería estar basada toda su arquitectura piadosa. En cuanto a los líderes políticos, más de lo mismo. Ya no hay exiliados a los que admirar, sino cobardes fugados de la justicia; tampoco vemos honradez ni espíritu de servicio en otros que viendo el río revuelto, han sacado la caña a ver si pescan, y si pescan, que sea para su mesa y mantel de poder y para sus estómagos agradecidos.

Desde siempre, todo guerrero (no confundir con soldado, no es igual) ha necesitado para sus gestas un cantor que le ponga arte a su épica, un líder que lo conduzca y un fin digno en su batallar...y armas «sagradas» con las que salir a la batalla, la belleza, la inteligencia, el valor, y un dios al que entregar los frutos de la victoria... o el alma noblemente rendida ante la derrota.

Es así como se honraban los pueblos a sí mismos y a sus gestas. Ahora tenemos como trovadores a unos tipos escasos de neuronas que confunden la música con el berrear de los becerros, como líderes a traidores, cobardes, pillos y ladrones, todo esto enmarcado en un horizonte de libertad regalado en el que no hay deberes ni obligaciones; es un patio de monipodio en el que las ideas de amejoramiento del mundo huelgan y lo único que importa, al parecer, es tirarlo todo abajo para que del caos surja el Hombre nuevo....con el mismo ADN de su predecesor, con sus mimos errores, vicios, muros, exclusiones, un mundo egóico del que no obtendremos sino más de lo mismo.

John Lennon ya lo dijo en aquel legendario año de 1968: la única y verdadera revolución no es la cambiar el mundo, sino la que conlleve el cambio de ti mismo; lo demás, se nos dará por añadidura.

 


 

jueves, 11 de febrero de 2021

En el bosque

 


¿Podrá algún dios traer de vuelta aquella noche,
en la que como dos ladrones de la luz y de las horas
nos amamos sin verbo ni medida sobre la hierba,
bajo las tibias hojas verdes de aquel silencioso bosque?