domingo, 7 de noviembre de 2010

Desamor (carta a un amigo)



Amigo J.J.
    Me tiendes tu ilusión rota, como si de mi voluntad dependiera la fuerza divina que pudiera enmendar el yerro que la confundió. El confundido ahora soy yo, perdona.
    Los hombres que como tú y como yo andamos ya la cúspide de la vida sin más futuro que ir descendiéndola, sufrimos por culpa del necio azar cuando éste -a nuestra edad, con más frecuencia de la deseada- se empeña en obviar el tiempo biológico regalándonos proyectos y sentimientos difícilmente digeribles, estando además muchos de ellos penados por la elemental, mi querido Watson, ley de las incompatibilidades.
    Y es que la política de las cosas y de las causas de amor, hace ya un buen rato que empezaron a escribírsenos con la letra menuda del BOE, mi querido colega; esa que, al fin y a la postre, es la única válida en cualquier contrato.
    Y el destino todavía sin enterarse...
    Dos líneas tan divergentes y dispares, trazadas tan a destiempo la una de la otra, nacieron para no encontrarse jamás. So pena de que se produjera el accidente que sólo tú has sufrido, amigo; sospecho que a ella el "incidente" apenas le habrá arañado su alma niña y, tal vez, quién sabe, incluso virgen.

    La vida te ha reprendido con todo el peso de tu propia moral; aquella que levantaron a nuestro alrededor con trocitos de catecismo y hostias amargas con olor a hiel y a pecado; con las mismas sentencias represoras que nos obligaban a abandonar el salón de la tele, cuando en el ángulo superior izquierdo (¡oscura premonición!) aparecían los rombos prohibitivos de marras... Entonces nos íbamos mohínos a la cama, con la secreta venganza de que llegara el día en que "las veríamos venir".
    Igual de frustrados que ahora; sólo que aquí no hay venganza posible. Ya parece que vivimos con la hiel en los labios del que se siente a "verlas pasar"...
    Pero ya ves, querido J.J.; esas líneas, la tuya y la de tu diosa, que parecían jamás iban a tocarse (todo lo más lo harían en el infinito imposible de tus sueños) se le han enredado a la Ciencia de los Posibles, dicho sea de paso la más pacata y roñica de todas.
   
Sírvate de barato consuelo (mal de muchos...) que a más de un cuarentón, o cincuentón, o más allá (ese más allá me da pavor, aunque a muchas de ellas les asoma la risa; o lo que es peor, la caridad, esa virtud sin fondo) se le ha aparecido su musa adolescente en uno de esos cruces de la vida en donde ellas ven dinero y canas, y nosotros la insufrible sensación de haber sido engañados por la Biología, que nos incita al consumo alegre sin habernos borrado antes, entre otras cosas, la partida de nacimiento que ya la llevamos pintada hasta en el alma.

J.J., amigo mío, tu destino es un tránsfuga y me temo que ni siquiera podrás castigarlo con mandarlo al Grupo Mixto...Porque aún allí te la seguirá jugando; y es que tu destino también se enamoró de ella.
    Así que, rehaz tu senda, recoge tus lágrimas -las lágrimas son agua que no debemos ya desperdiciar, porque apenas hemos hollado el último desierto que nos queda por atravesar- y vuelve a vivir de la mano de tus mejores sueños. A veces la realidad o lo que comúnmente llamamos así, es tan fría e inhabitable que nos parece tan falsa y mendaz como una pesadilla.
    Por lo tanto, amigo, mi consejo si para algo te sirve es que no permitas que tu mirada vague sin rumbo por el vergel sensual y engañoso por el que transitamos en esta época, en la que nadie sabe a ciencia cierta si existen todavía principios que respetar o valores morales que no se expendan en el outlet más próximo.

Cálate las gafas oscuras del "déjà vú", no vaya a ser que otra vez y por culpa de la veleidosa casualidad, caigas de bruces sobre otra ninfa y te fastidies esa alma tan llena de años y de cicatrices, muchas de ellas todavía en carne viva y hasta sangrantes. Tú te dañarás el ánimo; ella apenas se besará el leve arañazo después del encuentro.
Todo pasa, que dijo el sabio, todo es cambio y mudanza, que dijo otro; porque es el cambio el que mueve al mundo y no el amor; el amor se limita a habitarlo. Busca la soledad por un tiempo si mi amistad no te basta; no hallarás en la vida amiga más sociable. Y no te culpes por nada ni por nadie; en la vida todos somos unos simples aficionados, tal vez porque es demasiado corta como para aprender nada. Aunque a  tu edad deberías haber aprendido ya que la existencia es un huir detrás de un sueño que jamás existió, mas que en las moradas del arte.

Pero ¿sabes qué te digo?, ¡qué cohones!, si eso volviera a suceder de nuevo, si por mor de otra improbable casualidad volvieses a encontrar por tu senda a otro constructo de mujer como el que acabas de abandonar, mal que te pese (los sueños te abandonan cuando los expresas con demasiada claridad), ábrele el pecho a su mirada y déjala que la afile en tu corazón.
 ¡Que se entere cómo las gastamos los de nuestra quinta...!
  Además, ¿sabes qué te digo? después de todo, a nuestra edad, no hay mal que cien años dure.
    Un abrazo de tu amigo y compañero

(La foto que acompaña al texto es de Federico Bebber)

sábado, 30 de octubre de 2010

Eternity in love

I'd spend a whole life time awaiting on you
if I just was sure enough to meet you any day,
no matter how, where or when.

(The pic belongs to Leonid Afremov)

martes, 12 de octubre de 2010

Simplicisimus ille



La alegría antes de los 40 años es más que nada una emoción puramente biológica; las hormonas vitales mandan, y a menos que tengas el cerebro enfermo el futuro te lo pintas casi siempre luminoso, radiante, como envuelto en cierta euforia muchas veces carente de causa o motivo alguno. Juegas a vivir y la vida te monta, y no paras de correr y correr aunque no sepas a ciencia cierta hacia dónde ni por qué. Devoras etapas sin detenerte demasiado en saborearlas mientras quemas toneladas de hormonas en el altar de la urgencia. Vives en la lírica de las emociones, y aunque no se te ocurra escribir un verso o leer los poemas de los demás, lo que es ser un poeta lo eres. Mal que te pese.

Entre los 40 y los 60 la alegría puede que tenga un alto componente químico; o bien el alcohol o las pastillas de cualquier clase hacen que te engañes, haciéndote creer que todavía habitas el presente eterno de la juventud, el cual tarde o temprano te saciará de dicha, real o imaginaria, pero de dicha al fin. A lomos de esa mentira, no paras de construir para ti y para los tuyos paraísos sin retorno en la etapa más extensa y productiva de la existencia humana. Polvo a polvo (los numeras y los magnificas; los otros lo hacen, ¿no?) escrituras el futuro en una prosa épica y a veces heroica haciendo planes a medio y largo plazo, mientras que sin darte mucha cuenta las hojas del calendario van cayendo a tus pies...Un buen un día te das cuenta con gran sobresalto de que estás a las puertas del otoño de tu vida y de que el invierno viene crudo.
Entonces, mientras descubres el sentido real de la soledad, con sus luces y sus sombras, quizá te preguntes el por qué y el para qué de muchas empresas que iniciaste y que se amontonan en el baúl de los finales inacabados, agotadas de tanto danzar en el imaginario ...

A partir de los 60, vuelves al verso y los hay que también se agarran desesperadamente a la química. Sin embargo, la vida te da la oportunidad de encontrar la verdadera alegría, o tal vez mejor sería decir reencontrarla; esa que abandonaste a las puertas de la adolescencia cuando descubriste avergonzado ciertas pelambreras en algunos de los pliegues más íntimos de tu cuerpo.
Es la alegría de estar vivo y saberse tal, la de ser uno mismo y gustarte, la que no depende de nada ni de nadie, la del juego de ganar y ganar con sólo despertarte y saltar de la cama a la espera de la emoción al torcer cualquier esquina del día; ese algo misterioso más allá de este espacio y del tiempo que bien pocos han visto y satisfecho; sólo los simples y los sabios que en el mundo han sido...

Pero en el caso muy posible y hasta probable de que no vislumbres ese estado de placer mental, te queda el consuelo de la alegría del aburrido.
Entonces te detienes a cada momento, sobre todo cuando las contrariedades de la vida te parecen poco menos que la historia interminable contada por un loco al que quieren hacer pasar por cuerdo. Entonces, digo, miras el reloj y te dices:¡Buf, menos mal que ya va quedando menos...!

sábado, 2 de octubre de 2010

lunes, 27 de septiembre de 2010

In the flesh


A veces necesitas del tacto para saber,
que dentro de tus sueños existen
lenguas ardientes y manos viajeras
que desean estudiar los planos de tu jardín más íntimo;
y cuando ello ocurre, te dejas llevar
por la ley de la piel y ya no eres quien creías,
sino la sombra hambrienta
que grita y llora y gime mientras es poseída.
Entonces ya no importa mucho
si las caricias huelen estremecidas a sol que hiere
o a sirenas que deslizan su canto bajo las aguas de tu deseo,
que por las ingles doradas de los dioses
correrá igualmente el éxtasis,
mientras los caminos hacia adelante y hacia atrás
se entenebrecen,
se te nubla la distancia y recobras por fin
el sentido siempre incierto de tu existencia.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Miedo


                                         Tres sucesos hay
                                         que vuelven loco a un hombre,
                                         el amor nunca saciado
                                         cuanto más deseado,
                                         la esperanza humillada
                                         tras el último velo de la mentira,
                                         y el saberse
                                         mitad inacabada
                                         para siempre.

(La foto pertenece a Patrick Desmet)

viernes, 10 de septiembre de 2010

La locura del deseo


Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución a los perros de su deseo.
La mujer cruza un puente sobre un río, salta sobre un muro, asciende a una montaña.
Los perros atraviesan el río a nado, salvan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando.
El hombre, cansado y decepcionado, sabe en su sueño que jamás podrá alcanzarla...
Cuando despierta, nota que hay una mujer a su lado en el lecho y el hombre descubre, entre maravillado y frustrado, que la dama a la que perseguía en sus sueños ya era suya. Siempre lo fue....