jueves, 21 de enero de 2010

Vanidad


No es a la poesía a quien rindes tributo,
si no vas rendido al verso
sin más ánimo que servir y honrar
a aquello que es más grande y puro
que tus manos,
simples herramientas con las que la belleza
edifica sus palacios eternos.

Te engañas en tu vanidad,
tú, soplo de conciencia esparcido
por la tragicomedia de la Historia,
si pretendes erigirte en amo y espejo
de aquello que te usa y que te elige
para sus parlamentos de luz,
vivencia de Dios en Dios.

Sé testigo callado y humilde,
sin más empeño que la de adquirir conciencia
de lo que eres y somos todos:
microscópicos aleteos de la energía primera,
átomos paridos de la nada
que tras propalar por un rato breve
nuestras ilusiones y sueños creyéndonos hacedores
del amor a lo bello que tanto nos conmueve,
nos hundiremos con nuestro verbo y nuestro tiempo
en los océanos inconmensurables del olvido,
de regreso a la misma nada de donde partimos.

Luego sólo será Ella.
Tú, yo, todos nos habremos ido.
Pero si hemos edificado en sabiduría mientras vivos,
quizá regresemos de nuevo
con el verso limpio y la palabra completa.
Ya no habrá dualidad,
ya no será poesía y poeta.
Seremos en la belleza del Amor que es,
la voz, pura conciencia.

4 comentarios:

Eria.. dijo...

Soy tan vanidosa que me han entrado ganas de no escribir más, jo. Menos mal que se me pasa todo pronto...

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Uf, ¡qué susto me has dado, amiga!
;-)

Anónimo dijo...

Querido "Charles":
desde luego eres un romántico y un idealista empedernido. Pero ¿qué seríamos sin eso? ¿Ande iriamos a parar? ¿a la vaguedad del ser?.
Hay quien dice que sólo hay un pecado: LA VANIDAD
Horrido

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Hace falta otro "mayo 68", aunque esta vez suceda en Los Ejíos ;-)
Es urgente desentontecer al mundo y bajar a los vanidosos de la tarima de su glamour....¡Pero ya!
Good night