
Se apagan los días del verano
y con ellos se marchan mis pasos
sobre las arenas del viento
al destierro del frío invierno,
cubriendo todos mis empeños
en pura arqueología rústica,
jardines de piedra,
plegarias inútiles
cobijando bajo el temblor de mis hogueras
la banalidad de mis sueños.
Queda aquí mi alma
a las puertas del ocaso
editando silencios,
tropezando entre ayeres y entonces,
pero respirando confiadamente de nuevo
-¿por qué no?-
por entre las grietas de tu recuerdo
mientras busco afanosamente
el lenguaje que encontré en tus labios,
palabra azul de unos días
en los que me perdí en tus versos.
2 comentarios:
¿Sabes? el invierno me huele a Castilla...
...a mesa camilla, a lluvia tras los cristales, a noches de calidez bajo las mantas de la cama, a buena lectura antes del sueño, a dulce nostalgia de paisajes y momentos del pasado estío, a la espera de la nieve, a Navidad...a muerte y a promesa de resurrección.
Hugs, my friend
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