martes, 1 de septiembre de 2009

El duelo


Para uno, que es muy particular y así me reconozco y me lo reconocen los pocos que pretenden conocerme, con el último trallazo de la traca de la Feria de agosto, pone fin al año y se prepara para cubrirse con la mortaja del otoño. Tal que la idea crística; muero para renacer otra primavera, otro verano, si el Autor de mi vida así lo quiere o se le antoja.

Y como no teniendo nada en particular que decir todavía -mentira podría, claro, pero....- he encontrado en mis viejos papeles un poemilla que escribí allá por mi primera juventud dedicado al duelo; en concreto, la idea me vino inspirada al asistir al duelo por la muerte en trágicas circunstancias de un tío mío.

Que lo llores con provecho, tú, ser inteligente que has acertado a llegarte a este pago, con razones o al albur; que en los ignaros dictámenes de la divina providencia viene a ser lo mismo.

Nadie lo supo hasta que lo encontraron muerto.
En su mano pendía algo escrito,
quizá una factura,
algún recibo,
algún verso…

Vaciaron de tierra su tumba,
cercaron de soledad el huerto,
el notario certificó la despedida
y una lápida encarceló sus sueños.

El suelo irradiaba fuego;
por la piel quemada del paisaje
vagaba el estío ocioso.
La vecina seguía engañando al prójimo,
el señor feudal recuperaba lo perdido,
el cura llenaba de lágrimas el púlpito
-el confesionario olía a infierno-.

De noche, el mundo acurrucado en sombras
ponía sordina a la frustración
recortada en densos silencios,
mientras la pareja de civiles hacía la ronda
junto al abandonado convento.

Don Gaspar despertaba a su señora
-cien kilos de grasa y sebo-
mientras le echaba la pierna por encima
escondiendo el alma tatuada entre sus senos.
En la casa de enfrente se encendían “avemarías”.
El pueblo entero hacía la corte y el honor
a la joven viuda en su duelo.

Viejos consejos,
sobadas maneras,
un chiste mal ocultado,
cansancio en los llantos,
profundas ojeras.

Don Braulio,
soltero de profesión,
cincuenta años esperando desde su varonil acera,
ve alejarse la ilusión de llenar
de femeninas curvas su malgastada cama;
la cena, abundante y como siempre exagerada,
llenaba de gases la cárcava
y juntando con apuros las nalgas
rezaba por no explotar en silbidos y truenos
en aquella santa casa,
en donde las musitadas plegarias
ahuyentaban el ruido del dolor entresijado en las almas.

Pasaban las horas,
el frío tiritaba entre mandíbulas huecas.
La zorrera tabaquil nublaba la mirada
de Don Braulio,
empeñado en examinar a la enlutada viuda,
la cual, al tiempo que ensartaba los rezos del rosario,
había dejado escapar al suelo
-más por cansancio que por otra vana querencia-
el velo protector de sus piernas.

La noche resbalaba entre suspiros y ayes.
Los gallos daban sus iniciales cantos.
Había sueño en las escasas palabras
y los rezos y consejas habían hecho ya
la última despedida al muerto.
Poco a poco la parroquia se fue marchando,
y entre "adioses" y “hasta mañanas”
el muerto y su heredad
se fueron quedando solos.

10 comentarios:

Sacerdotisa dijo...

¿Cuántas veces he de coger el diccionario para leer y entender el prólogo? xDDD Entre tu yerno (¿Hierno?) y tú, no hacéis más que aumentar las páginas de los diccionarios, de aquí a poco se parecerán a las guías telefónicas.

But!!! Very good your... "write" xD

Eria.. dijo...

A pesar de que sea un duelo son muy dinámicos tus versos. Aún no he podido escribir nada sobre ese tema, me da mucho miedo. No te saltes el otoño... no es mala estación para los poetas. Un beso.

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Filla mía de mi vida, no es mi intención el que te destroces los ojos en el Espasa.
Ya sabes que el jugar con las palabras y con los conceptos, es mi diversión preferida.
Un abrazo

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Eria (extraño apelativo), prometo serle fiel al otoño y de la muy posible coyunda que ambos pergeñemos, el primer poema que de ese ayuntamiento nazca llevará tu nombre.
Voto a tal...
Un abrazo.

Horrido. dijo...

Tu último comentario a Eria me ha hecho sonreir, y no poco.
Atisbo en lontananza tambores pergeñones que anuncian una arribada de profunda y sentida poesía.
I waiting...

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Amigo Luis, el otoño suele ser mi suelo más fértil en donde poner a parir a la belleza -escasa o no- en mis poemicas.
Un abrazo y un happy welcome back to school

Sacerdotisa dijo...

¿Qué pasa? ¿Lo haces a propósito? ¿Esperas a que me siente en el sofá después del largo día de trabajo y acomodarme para inventar nuevas palabras sabiendo que tengo el diccionario lejos? En resumidas cuentas, ¿Qué tenemos para mí? "Ajo y Agua"

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Querida japonesita, en nuestra cortísima sabiduría nunca sabremos el por qué de las cosas. Pero si no perdemos la fe, sabemos que todo lo que viene conviene, aunque envuelto en un halo de misterio que nos envuelve desde que vimos la primera luz de este mundo.
Ánimo.

Eria.. dijo...

" el confesionario olia a infierno"... eso es una frase y lo demas tonterias.

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Los que hemos estado de rodillas delante de esos truculentos habitáculos, sabemos lo que decimos.
Big hugs