martes, 28 de octubre de 2008

Sumiso amor


Una desproporcionada tentación
de ver sólo un trozo apetitoso de carne
rotunda y cocinada para la lívido,
con dos ojos que te tienen que mirar desde muy lejos,
tan lejos que puede que confundamos la distancia
y terminemos por encontrar nuestros propios ojos
mirándonos a nosotros mismos.
Entonces todo parecería que fuese cuestión de cerrarlos
y que las manos hablen y vean,
porque quizás en ese espejo no nos queramos ver jamás,
así de sumisa ella,
así de sumisos todos,
tan carne en la carne, tan inermes,
sintiendo tanta hambre de deseo
que hasta la misma hambre se harta.
Reto para el amor,
para sentarlo en el plato del ayuno y comer cómo y lo que sea...
Que las manos hablen, si se atreven,
que yo ya entorno la mirada y me callo.

4 comentarios:

Antonio F. Marín dijo...

Me gusta mucho el poema, Pedro Luis.
"...sintiendo tanta hambre de deseo
que hasta la misma hambre se harta". Una preciosa y certera metáfora.

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Sentimientos encontrados ante la imagen, verdad?
Gracias por tu amable comentario.

Eria.. dijo...

Coñe coñe coñe ¡Que bueno! y perdona la expresión. Magnífico el reto y una forma brutal de expresarlo. Besaitos varios.

Shlevs, Prince of Everything. dijo...

Entré en el blog de nuestro común amigo Antº F. y cuando vi la foto me surgió así, como un reto "macho" ante el alma -qué es el cuerpo sino el alma- desnuda e inerme de la chica: me enamoré de la imagen y me surgió la palabra...Casi siempre ocurre así.
Besos