martes, 16 de noviembre de 2010

Esperanza


Sin embargo, las esperanzas crecen por debajo de la penumbra,
como la semilla del verde que ya sueña el mudo sueño de ser hierba
en las entrañas de este otoño con vocación de ceniza.

Detrás del mensaje de muerte de estas horas oscuras,
con el ocre marchito pegado a mis pies
rumiando soledumbres sobre lo que pudo ser y no fue,
las ilusiones niñas empiezan ya a tomar forma
en el vientre paridor de la Naturaleza.

Porque llegará un día,
cuando los fríos blancos destapen la tierra
y el rey sol se alce por encima de la tristura y de la pena,
en que los cantos volverán a ver la luz de los días
y el fruto de la espera nos deleitará de nuevo,
como cuando probamos por vez primera
a ser los dioses vivientes que danzan
de resurrección en resurrección.

2 comentarios:

Eria.. dijo...

A eso, algunos lo llaman fe.

Pedroluis Almela Valchs dijo...

Son dos términos que se confunden en mí. Todos tenemos algo de uno de los dos...O de los dos mismamente
:-)